En un estudio realizado sobre seres vivos y retroalimentación de sistemas no lineales, en 1980, se menciona por primera vez el término economía circular. Dicho término se empleó para describir un sistema cerrado de las interacciones entre economía y medio ambiente. Países como Alemania, Japón y China entendieron el término como la gestión de los residuos a través de tres procesos, reducir, reciclar y reutilizar.

Posteriormente, en el 2012 la firma McKinsey & Company desarrolla un informe para la Fundación Ellen MacArthur, donde se destaca la necesidad de aplicar un modelo económico circular restaurativo. Así como los múltiples beneficios y de ahorro de materiales para las economías de la Unión Europea.

Economía circular: una racionalidad económica

La economía circular es básicamente un modelo económico de producción cuyo propósito es el de maximizar la utilidad de los recursos. Ello se hace a través de estrategias de reutilización, reciclaje y reparación de los materiales. Este modelo se fundamenta en la idea de disminuir la contaminación, reducir la pérdida de la biodiversidad del planeta y minimizar el impacto del cambio climático.

Esto se logra alargando o extendiendo los ciclos productivos de las materias primas utilizadas de un modo recurrente para generar menos residuos. Es decir, que se mantengan el mayor tiempo posible en la economía, pero promoviendo que dichos residuos puedan también ser reutilizados por otras empresas.

Este modelo de producción y consumo se ha abierto paso rápidamente en las empresas y organizaciones por ser regenerativo y sostenible. Atendiendo también al llamado de la sociedad, de los gobiernos y de los organismos internacionales que vienen alertando sobre el deterioro causado al ambiente.

Más que las 3R

Se trata de una alternativa esperanzadora que puede ser adoptada por la pequeña y mediana empresa con el apoyo de las comunidades y empresas de mayor escala. Puede además fomentar y propiciar otros subconjuntos del sector productivo en todas sus cadenas de suministros.

Esto se debe a que nuevos principios son necesarios para poner en marcha a la economía circular, no solo la tradicional regla conocida como las 3R (Reducir, Reutilizar y Reciclar). Estas definiciones añadidas potencian las ya conocidas y engloban el sistema de la economía circular. Estas se tratan de Rediseñar, Reducir, Reutilizar, Reparar, Renovar, Reciclar y Recuperar.

En este punto, Mckinsey señala que los principios de la economía circular se pueden ver en funcionamiento en el sector de la telefonía móvil. Más allá de que haya fabricantes de teléfonos móviles que venden unidades reacondicionadas de sus propios teléfonos, descatan el surgimiento de compañías independientes que capturan valor de modelos más antiguos que aún funcionan. El modelo de negocio se basa en recolectar estos teléfonos, que luego son reparados. Se les instala software nuevo y son vendidos, en mercados emergentes donde muchas personas no pueden pagar por los nuevos modelos ni los necesitan.

La economía circular en Latinoamérica

Distintas empresas a lo largo de América Latina han emprendido el reto de establecer su modelo basándose en la economía circular. Países como Chile, México, Brasil forman parte de la lista mundial de naciones que vienen desarrollando experiencias en ese esquema circular y sostenible. 

En Ecuador se viene impulsando un proyecto de ley economía circular pero ya con diversas experiencias exitosas encaminadas y desarrolladas. Empresas como Tetra Pack, La Fabril y Alpina se adelantan y crean proyectos de valorización de los recursos. En los mismos comienzan a involucrarse también los pequeños productores.

Desde esta perspectiva, la economía circular no solo se ha convertido en una alternativa. También es la única solución viable en un mundo donde los recursos ya comienzan a ser escasos. A ello se suma que el crecimiento poblacional es imparable y las necesidades de alimentación con productos de calidad son los temas de debate sobre la existencia de la vida humana en el planeta. En este mismo espíritu, se incriben propuestas como las que llevan adelante las Empresas B o las empresas regenerativas.

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